Ryszard Kapuscinski es considerado por todos, tanto las personas que le conocieron como aquellos que le admiran, como el maestro de los periodistas.
Este gran ser humano nació el 4 de marzo de 1932 en Varsovia. Periodista, escritor y ensayista, fue un hombre de grandes convicciones y valores. A pesar de haber sufrido una dura infancia y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial luchó por aquello que creía defendiendo sus ideas y aquellos que necesitaban ayuda.
Kapuscinski estudió Historia y arte en la Universidad de Varsovia, aunque después optó por el periodismo. Trabajó como corresponsal de guerra durante muchos años, acción que le sirvió para darse a conocer y acercarse al público, el cual le apoyaba debido a su peculiar estilo. También colaboró en periódicos como el Time, el The New York Times y el Frankfurter Allgemeine Zeitung.
A Ryszard le encantaba escribir, expresar lo que sentía, transmitir las vivencias que había vivido y también opinar de lo que ocurría en el mundo. Un mundo que en un principio no le había tratado muy bien, pero del cual consiguió abrirse camino para satisfacer lo que el más ansiaba, comunicar y reivindicar al mundo acontecimientos, hechos, problemas... Sus obras se han traducido a multitud de idiomas, ya que su estilo, inconfundible, ha calado muy hondo en la audiencia y sobre todo en los amantes de la lectura.
A través de sus obras podemos ver mucho de él, de sus viajes por África y otros lugares del planeta, su preocupación por los problemas sociales, siempre apoyando a los más desfavorecidos y también de los nuevos problemas de la sociedad, las tecnologías, etc. Por ello plasmaba, a través de las palabras, todo su amor hacía los pueblos, las diferentes culturas y su compasión. En cada letra se puede sentir el cariño y el afecto con el cual Ryszard construía un nuevo texto, expresando sus vivencias y sentimientos.
Como el mismo publicó en uno de sus artículos: “Una gran parte de la humanidad vive todavía fuera de la influencia de los media y no tiene ninguna razón para inquietarse por las manipulaciones mediáticas o la mala influencia de los medios de masas.”
En su larga trayectoria profesional ha ganado infinidad de premios y reconocimientos por todo el globo, pero quizás el más emblemático fue en el año 2003 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por «su preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje».
Además del premio Doctor Honoris Causa de la Universidad de Cracovia, Universidad de Gdansk, Universidad de Silesia en Katowice, Universidad de Wroclaw y Universidad de Barcelona y en el 2005 el Premio Letterario Elsa Morante.
Desgraciadamente el pasado 23 de enero falleció, a causa de una infección producida por una intervención quirúrgica realizada el pasado sábado. Su muerte es una perdida no solamente para la humanidad sino también para el periodismo y sobre todo para los amantes de la excelente literatura. De él nos queda el recuerdo y sus maravillosas obras que nos trasladan a otros lugares del mundo. Descanse en paz compañero.
Natalia V.