García Márquez: “Estoy aprendiendo a escribir otra vez”
La historia de Gabriel García Márquez comienza en Aracataca, un pequeño pueblo bananero de Colombia el 6 de marzo de 1927.
Criado en la casa de sus abuelos, se sirvió de ese ambiente como inspiración para sus novelas. Allí las cosas más maravillosas eran siempre las más cotidianas.
Rodeado de mujeres, éstas le iban descubriendo el mundo de la noche y todo lo referente a lo fantástico mientras que su abuelo, con sus historias de realidad y guerra, suponía un viaje al lado más adulto de su infancia.
Fue precisamente su abuelo y los recuerdos de su niñez los que le dieron lo necesario para escribir; la imagen que guardó en su mente de aquella época y aquel lugar fueron la fuente para el escenario fantástico en el que transcurre la historia de 100 años de soledad.
Alumno de la facultad de Derecho en Bogotá, los libros le ayudaron a sobrevivir: “yo desde que nací sabía que quería ser escritor. No pensé en hacer otra cosa” aún así no era capaz de imaginar poder vivir de la escritura.
Es en la universidad donde descubre a Kafka y La metamorfosis, hecho importante en su vida pues supuso un empujón a su labor de escritor; al leer el relato descubrió un nuevo método para contar todas aquellas historias que tenía en la cabeza: “Si eso se puede hacer – en referencia a la estructura narrativa del libro- eso me interesa” .
De esta forma, deslumbrado por la literatura y el periodismo, abandona la carrera de Derecho, para pasar a trabajar como periodista.
Interesado por los derechos humanos y la política, se caracterizará en la profesión por sus artículos comprometidos y por una labor periodística centrada en los reportajes, a los que clasifica de género literario por la capacidad que éstos poseen para contar cosas.
Es justamente por esa ansia de contar historias lo que le hace interesarse por el cine, relación que durará poco debido a la gran dificultad que encontró en este medio para transmitir de una manera adecuada historias íntimas.
Centrado en la novela contemporánea, la fuente de su literatura no se encuentra en sus lecturas, sino que “ya lo traía dentro”. Su formación parte de la cultura popular, juega con las historias de su propia vida.
García Márquez, escritor de relato hipnótico, atrapa al lector comunicándole un ritmo respiratorio que no puede romperse, para evitar así que despierte. Coloca por ello adjetivos que sólo están ahí para evitar quebrar ese ritmo.
García Márquez, que superó el reto de escribir después de 100 años de soledad, intenta ahora desembrujarse de sí mismo, dedicado por entero a las memorias de la escritura de sus propios libros.


Carmela dijo
Me encanta García Márquez. He leido varios libros de este maravilloso escritor y son increíbles.
22 Enero 2007 | 10:34 PM